Ernesto Cardenal (Nicaragua). 51 Epigramas

Tomado de: Cardenal, Ernesto (2007). Poesía completa. Tomo I. Xalapa, Veracruz, México: Universidad Veracruzana. pp. 14-29

1.

Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.

Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.

Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,

un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica…

Y si el amor que los dictó, tú también lo desprecias,

otras soñaran con este amor que no fue para ellas.

Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,

(escritos para conquistarte a ti) despiertan

en otras parejas enamoradas que los lean

los besos que en ti no despertó el poeta.

 

2.

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,

porque el gesto más leve, cualquier palabra un suspiro

de Claudia, el menor descuido,

tal vez un día lo examinen eruditos,

y este baile de Claudia se recuerde por siglos.

 

Claudia ya te lo aviso

 

3.

De estos cines, Claudia, de estas fiestas,

de estas carreras de caballos,

no quedará nada para la posteridad

sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia  (si acaso)

y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos

y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos

del olvido, y los incluyo también en mis versos

para ridiculizarlos.

 

4.

Otros podrán ganar mucho dinero

pero yo he sacrificado ese dinero

por escribirte estos cantos a ti

o a otra que cantaré en vez de ti

o a nadie.

 

5.

Al perderte yo a ti tu y yo hemos perdido:

yo porque tú eras lo que yo más amaba

y tú porque yo era el que más te amaba.

Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:

porque yo podré amar a otras como te amaba a ti

pero a ti no te amarán como te amaba yo.

 

6.

Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos

y soñéis con un poeta:

sabed que yo los hice para una como vosotras

y que fue en vano.

 

7.

Esa será mi venganza:

Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso

y leas estas líneas que el autor escribió para ti

y tú no lo sepas.

 

8.

Me contaron que estabas enamorada de otro

y entonces fui a mi cuarto

y escribí ese artículo contra el Gobierno

por el que estoy preso.

 

 

9.

Ella fue vendida a Kelly & Martínez Cía. Ltda.,

y muchos le enviarán regalos de plata,

y otros le enviarán regalos de electroplata,

y su antiguo enamorado le envía este epigrama

 

10.

Tú que estás orgullosa de mis versos

pero no porque yo los escribí

sino porque los inspiraste tú

y a pesar de que fueron contra ti:

 

Tú pudistes inspirar mejores poesía.

Tú pudistes inspirar mejores poesía.

 

11.

Yo he repartido papeletas clandestinas,

gritando:¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle

desafiando a los guardias armados.

Yo participé en la rebelión de abril:

pero palidezco cuando paso por tu casa

y tu sola mirada me hace temblar.

 

12.

Recibe estas rosas costarricenses,

Myriam, con estos versos de amor:

mis versos te recordarán que los rostros

de las rosas se parecen al tuyo; las rosas

te recordarán que hay que recortar el amor,

y que tu rostro pasará como Grecia y Roma.

Cuando no haya más amor ni rosas de Costa Rica

recordarás, Myriam, esta triste canción.

 

13.

Imitación de Propercio

Yo no canto la defensa de Stalingrado

ni la campaña de Egipto

ni el desembarco de Sicilia

ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

 

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.

 

Ni con las joyas de la joyería Morlock

ni con perfumes de Dreyfus

ni con orquídeas dentro de su caja mica

ni con cadillac

sino solamente con mis poemas la conquisté

 

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.

 

14.

Tú has trabajado veinte años

para reunir veinte millones de pesos.

Pero nosotros daríamos veinte millones de pesos

para no trabajar como tú has trabajado.

 

15.

Tú no mereces siquiera un epigrama.

 

16.

Todavía recuerdo aquella calle de faroles amarillos

con aquella luna entre los alambres eléctricos,

y aquella estrella en la esquina, una radio lejana,

la torre de La Merced que daba aquellas once:

y la luz de oro de tu puerta abierta, en esa calle.

 

17.

Nuestro amor nació en mayo con malinches en flor

-cuando están en flor los malinches en Managua-.

Sólo ese mes dan flores: en los demás dan vainas.

Pero los laminches volverán a florecer en mayo

y el amor que se fue ya no volverá otra vez.

 

18.

De pronto suena en la noche una sirena

de alarma, larga, larga,

el aullido lúgubre de la sirena

de incendio o de la ambulancia blanca de la muerte,

como el grito de la cegua en la noche,

que se acerca y se acerca sobre las calles

y las casas y sube, sube, y baja

y crece, crece, baja y se aleja

creciendo y bajando. No es incendio ni muerte:

Es Somoza que pasa.

 

19.

Se oyeron unos tiros anoche.

Se oyeron del lado del Cementerio.

Nadie sabe a quién mataron, o a quiénes.

Nadie sabe nada.

Se oyeron unos tiros anoche.

Eso es todo.

 

20.

Tú eres sola entre las multitudes

como son sola la luna

y solo el sol en el cielo.

 

Ayer estabas en el estadio

en medio de miles de gentes

y te divisé desde que entré

igual si hubieras estado sola

en un estadio vacío.

 

21.

Si tú estás en Nueva York

en Nueva York no hay nadie más

y si no estás en Nueva York

en Nueva York no hay nadie.

 

22.

Pero en la noche vos tu arroz y frijoles fritos,

con una cuajada fresca, y una tortilla caliente,

o un plátano asado,

lo comés sin guardaespaldas.

Y tu jícara de tiste no la prueba primero un ayudante.

Y después tocás si querés en tu guitarra una canción ranchera,

y no dormís rodeado de reflectores y alambradas y torreones.

 

23.

Tus ojos son una luna que riela en una laguna negra

y tu pelo las olas negras bajo el cielo sin luna

y el vuelo de la lechuza en la noche negra.

 

24.

Ayer te vi en la calle, Myriam, y

te vi tan bella, Myriam, que

(¡cómo te explico qué bella te vi!)

ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni

imaginar que puedas ser tan bella para mí.

Y tan bella te vi que me parece que

ninguna mujer es más bella que tú

ni ningún enamorado ve ninguna mujer

tan bella, Myriam, como yo te veo a ti

y ni tú misma, Myriam , eres quizás tan bella

¡porque no puede ser real tanta belleza!

como yo te vi de bella ayer en la calle,

o como hoy me parece, Myriam, que te vi.

 

25.

Recuerda tantas muchachas bellas que han existido:

Todas las bellezas de Troya, y las de Acaya,

y las de Tebas, y de la Roma de Propercio.

Y muchas de ellas dejaron pasar el amor,

y murieron, y hace siglos que no existen.

Tú que eres bella ahora en las calles de Managua ,

un día serás como ellas de un tiempo lejano,

cuando las gasolineras sean ruinas románticas.

¡Acuérdate de las bellezas de las calles de Troya!

 

26.

Ah tú despiadada

más cruel que Tachito.

 

27.

Hay un lugar junto a la laguna de Tiscapa

–un banco debajo de un árbol de quelite─

que tú conoces (aquella a quien escribo

estos versos, sabrá que son para ella).

Y tú recuerdas aquel banco y aquel quelite:

la luna reflejada en la laguna de Tiscapa,

las luces del palacio del dictador,

las ranas cantando abajo en la laguna.

Todavía está aquel árbol de quelite;

todavía brillan las mismas luces;

en la laguna de Tiscapa se refleja la luna;

pero aquel banco esta noche estará vacío,

o con otra pareja que no somos nosotros.

 

28.

¡Mi gatita tierna, mi gatita tierna!

¡Cómo estremecen a mi gatita tierna

mis caricias en su cara y su cuello

y vuestros asesinatos y torturas!

 

29.

En Costa Rica cantan los carreteros.

Caminan con mandolinas en los caminos.

Y las carretas van pintadas como lapas,

y los bueyes van con cintas de colores

y campanitas y flores en los cuernos.

 

Cuando es el corte del café en Costa Rica,

y las carretas van cargadas de café.

 

Y hay bandas en las plazas de los pueblos,

y en San José los balcones y ventanas

están llenos de muchachas y de flores.

Y las muchachas dan vueltas en el parque.

Y el presidente camina a pie en San José.

 

30.

Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone

Te mataron y no nos dijeron dónde enterraron tu cuerpo,

pero desde entonces todo el territorio nacional es tu sepulcro;

o más bien: en cada palmo del territorio nacional en que

no está tu cuerpo, tú resucitaste.

 

Creyeron que te mataban con una orden de ¡fuego!

Creyeron que te enterraban

y lo que hacían era enterrar una semilla.

 

31.

Somoza develiza la estatua de Somoza en el estadio Somoza

No es que yo crea que el pueblo me erigió esta estatua

porque yo sé mejor que vosotros que la ordené yo mismo.

Ni tampoco que pretenda pasar con ella a la posteridad

porque yo sé que el pueblo la derribará un día.

Ni que haya querido erigirme a mí mismo en vida

el monumento que muerto no me erigiréis vosotros:

sino que erigí esta estatua porque sé que la odiáis.

 

32.

Todas las tarde paseaba con su madre por la Landstrasse

y en la esquina del Schmiedtor, todas las tardes,

estaba Hitler esperándola, para verla pasar.

Los taxis y los omnibús iban llenos de besos

y los novios alquilaban botes en el Danubio.

Pero él no sabía bailar. Nunca se atrevió a hablarle.

Después pasaba sin su madre, con un cadete.

Y después no volvió a pasar.

De ahí más tarde la GESTAPO, la anexión Austria,

la Guerra Mundial.

 

33.

Epitafio para Joaquín Pasos

Aquí pasaba a pie por estas calles, sin empleo ni puesto

y sin un peso.

Sólo poetas, putas y picados conocieron sus versos.

Nunca estuvo en el extranjero.

Estuvo preso.

Ahora está muerto.

No tiene ningún monumento.

Pero

recordadle cuando tengáis puentes de concreto,

grandes turbinas, tractores, plateados graneros,

buenos gobiernos.

Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo

en el que un día se escribirán los tratados de comercio,

la Constitución, las cartas de amor, y los decretos.

 

34.

La Guardia Nacional anda buscando a un hombre.

Un hombre espera esta noche llegar a la frontera.

El nombre de ese hombre no se sabe.

Hay muchos hombres más enterrados en una zanja.

El número y el nombre de esos hombres no se sabe.

Ni se sabe el lugar ni el número de las zanjas.

La Guardia Nacional anda buscando a un hombre.

Un hombre espera esta noche salir de Nicaragua.

 

35.

Nuestros poemas no se pueden publicar todavía.

Circulan de mano en mano, manuscritos,

o copiados en mimeógrafo. Pero un día

se olvidará el nombre del dictador

contra el que fueron escritos,

y seguirán siendo leídos.

 

36.

Tal vez nos casemos este año,

amor mío, y tengamos una casita.

Y tal vez se publique mi libro,

o nos vayamos los dos al extranjero.

Tal vez caiga Somoza, amor mío.

 

37.

(Canción de muchacha)

¡Mi pelo largo! ¡Mi pelo largo!

Querías tu muchacha con el pelo largo.

Ya lo tengo debajo de los hombros

y no esperaste mi pelo largo.

 

38.

¿Crees que esta esquina de la vendedora de guayabas

donde vos me encontraste con terror y con júbilo

(aunque sólo demostraste palidez y silencio)

la borrarán Los Angeles, Les Champs-Elysées?

 

39.

(Corn Island)

El agua de South West Bay es más azul que el cielo

pero tus ojos son más azules que South West Bay

 

y en la cueva de Brig Bay hay un tesoro de pirata,

pero tu cabellera vale más que el tesoro de Brig Bay.

 

40.

Han llegado las lluvias de mayo,

han vuelto a florecer los malinches colorados

y el camino del Diriá está alegre y lleno de charcos:

pero vos ya no estás conmigo.

 

41.

¿No has leído, amor mío, en Novedades:

CENTINELA DE LA PAZ, GENIO DEL TRABAJO

PALADÍN DE LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA

EL PROTECTOR DEL PUEBLO

EL BENEFACTOR…?

Le saquean al pueblo su lenguaje.

Y falsifican las palabras del pueblo.

(Exactamente como el dinero del pueblo.)

Por eso los poetas pulimos tanto un poema.

Y por eso son importantes mis poemas de amor.

 

42.

Uno se despierta con cañonazos

en la mañana llena de aviones.

Pareciera que fuera revolución:

pues es el cumpleaños del tirano.

 

43.

Ileana: la galaxia de Andrómeda,

a 700 000 años luz,

que se puede mirar a simple vista en una noche clara,

está más cerca que tú.

Otros ojos solitarios estarán mirándote desde Andrómeda,

en la noche de ellos. Yo a ti no te veo.

Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela.

A 200 millones de millas por hora el universo

se está expandiendo hacia la Nada.

Y tú estás lejos de mí como millones de años.

 

44.

Suena como una música la lluvia afuera

en los charcos del patio

y las sábanas están frescas

pero tú no estás en mi cama.

 

45.

Si cuando la rebelión de abril

me hubieran matado con ellos

yo no te habría conocido:

y si ahora hubiera sido la rebelión de abril

me hubieran matado con ellos.

 

46.

Cuando los dorados corteses florecieron

nosotros dos estábamos enamorados.

Todavía tienen flores los corteses

y nosotros ya somos dos extraños.

 

47.

Las pesadas gotas parecen

pasos subiendo la grada

y el viento golpeando la puerta

una mujer que va a entrar.

 

48.

Viniste a visitarme en sueños

pero el vacío que dejaste cuando te fuiste

fue realidad.

 

49.

La persona más próxima a mí

eres tú, a la que sin embargo

no veo desde hace tanto tiempo

más que en sueños.

 

50.

Como canta de noche la esquirina

al esquirín que está sobre otra rama:

“Esquirín,

si querés que vaya, iré,

si querés que vaya, iré”

y a su rama la llama el esquirín:

“Esquirina

si querés venir, vení

si querés venir, vení”,

y cuando ella se va donde él está

el esquirrín se va para otra rama:

así te llamo yo a ti,

y tú te vas.

Así te llamo yo a ti,

y tú te vas

 

51.

¿Has oído gritar de noche al oso-caballo

oo-oo-oo-oo

o al coyote solo en la noche de la luna

uuuuuuuuuuuuuú?

Pues eso mismo son estos versos.

 

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El hombre solitario como la campanada de la una
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