Sasha

sasha

 

Necesitaba otro paisaje y otra lengua.

 

Te llamo melón, piña tropical.

Te llamo esmeralda, zorro en la nieve.

Te he gustado. Te he visto

con ojos como si los hubieran pescado en el fondo del mar

 

Te llamo calor, te llamo temblor, te miro de hito en hito

o las tres cosas juntas.

Te llamo verano de aplastar almendras.

Te miro flor creciendo en una grieta.

Te llamo aire de agitar los brazos.

Te miro los pies.

Te llamo verde cima de un monte

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Cook “Voyages”. Joaquín Pasos

Bind us in time, O Seasons clear and awe.
O ministrel galleons of Carib fire,
bequeath us to no earthly shore until
is answered in the vortex of our grave
the seal’s wide spindrift gaze toward paradaise.
Hart Crane

Con las manos en las bolsas, a lo largo de los encerados de la memoria.

Te miro fijamente en los ojos. Todo lo demás de tu persona.

Letras de tiza acabadas de borrar en la pizarra.

De pronto —Qué cosa pasa dentro de tus pupilas?—

Mujer mujer. Alrededor del mundo

y en todos los caminos que se tienden, con el ruido de los trenes expresos,

corre mi deseo a 1.200 kilómetros por hora.

Se pusieron indicadores de distancias en las carreteras

K 1.500

K 100000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

Tu hermano tiene una cruz en el pecho y otra en la espalda como los antiguos cazadores, inventores de los meetings y fundadores de las asociaciones de boy scouts.

Si tú estuvieras completamente a mi lado

yo te diría sin mirarte: No tengo nada que hacer,

Mariquita Primera.

Mi lápiz no ha podido poner un punto fijo en todo el mapamundi.

Estuve pensando en las rocas traquíticas de la isla de San Pedro, al S. O. de Cerdeña

y en el río Kuraji que desemboca en el Mar Muerto

y muere también —todo eso en otro mundo muy lejos de aquí y en el Elzenz, afluente del Neckar, en el pueblo de Mauer cerca de Heidelberg,

en donde fue encontrada la mandíbula del Homo

Heidelbergensis,

atribuida a la edad chelense.

Pero en la carta había un lugarcito que gritaba cuando me vio,

y agitaba sus manecillas de letras como un náufrago.

Mientras se abría el mar.

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Rieles

rumbo a ti

aún lejos

para cerciorarme

palpándote

con estas vibraciones

en la longitud

que se pierde en rieles de acero rumbo a tus ojos

estas vibraciones

las linternas de extensos túneles

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una cabra con desvaríos…

una cabra con desvaríos sin duda

sin reverencias sin lustro

favorable pero apedreada de los portones

 

un sapito con moño cantante en la fuente

fortificado con minerales

grabado en la cinta que no cuelga de tu cuello Seguir leyendo

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Danzas por adoquines…

danzas por adoquines y un astrónomo se agita desbocado

ahora algo se repite vagabundo

ninfa de peñascos y meñiques

peso que hunde asientos Seguir leyendo

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como idea al cuerpo

En algunos años no me detendré. Temprano me daré un baño de esos que te dejan un sudor ligero y constante que no termina de secarse. Ese día no me ungiré con cremas y lociones. No me pondré calcetines. Ni siquiera tenis. Sólo unas sandalias. Saldré de casa, incómodo con la ropa pegada como idea al cuerpo.

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Juego

Antes jugábamos

con el balbuceo y las ceremonias.

El juego algunos se lo tomaron tan en serio,

que dejó de ser juego.

Lo rompieron.

Como rompieron todos los juguetes,

no para ver cómo funcionaban,

sino para que no jugáramos con ellos.

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